Desde Olanchito
Centro Universitario Regional de Olanchito y algunos zopes de mal agüero
Marel Medina Bardales
Mc-99-01:T:0118
El diputado yoreño por Olanchito, Arenal y Jocón: Tomás Ponce, convocó el ocho de enero a una asamblea pública de las fuerzas vivas de Olanchito “para conformar el Comité de Apoyo Permanente al Centro Universitario del Valle Aguán”.
“Como es de su conocimiento” —añade en su convocatoria el diputado— “la Universidad Nacional Autónoma de Honduras por medio del acuerdo Nº 7–98–CPO adoptado por el Honorable Claustro Pleno Universitario en su sesión ordinaria celebrada el 1 de diciembre de 1998, según cuenta en el acta Nº 135, dispuso:
“«Aprobar la creación del Centro Universitario Regional del Valle del Aguán… en el marco de las necesidades y posibilidades que se presenten en la región del Valle del Aguán y en la UNAH»…
“Mis gestiones, documentadas, ante la honorable rectora de la UNAH, Dra. Ana Belén Castillo, ante el Dr. Pompilio Romero Martínez, Coordinador Administrativo de los Centro Regionales; y ante el presidente del Congreso Nacional, Prof. Rafael Pineda Ponce han llegado al nivel que hoy se encuentran en el párrafo anterior.
“Sin embargo, toca ahora a las fuerzas vivas representativas de Olanchito expresarse por medio del comité referido para mantener una presión cívica, mancomunada con los profesionales de las distintas ramas del saber que integran la sociedad olanchitense y con la participación de las personas con muy reconocida trayectoria moral y cívica de la comunidad, y demostrar a las autoridades de la UNAH y el Congreso que las fuerzas vivas de Olanchito están, de hecho, demostrando su interés genuino para que los últimos escollos en pro de la instalación de nuestro centro universitario sean resueltos pronta y favorablemente”.
Se presentaron más de 130 distinguidas personalidades, según registro, que comprenden lo más representativo de los colegios profesionales universitarios, magisteriales, institucionales, gremiales y fuerzas vivas en general al llamado del diputado Ponce. La directiva nombrada quedó integrada por una directiva de siete miembros y las vocalías necesarias que compendian a los organismos e instituciones de Olanchito para dar una base amplia, trasparente y democrática.
Hubo oposición de algunas personas del grupo dirigido por el doctor Ramón Alejandro Cáceres, quien conformó a principios de 1998, un grupo escogido a espaldas del pueblo y las organizaciones profesionales, pues no se sabe donde se eligió; y ratificado en un cabildo abierto municipal «amarrado» por el alcalde de ese entonces Ramón Alejandro Cáceres.
La gente que asistió a esta asamblea pública, o si se quiere nombrar como un cabildo abierto, consideró que dicha asamblea tenía una base amplia, popular y democrática y decidió elegir el Comité de Apoyo Permanente al Centro Universitario del Valle Aguán con sede en Olanchito. Los opositores informaron en Tegucigalpa todo lo opuesto que había sucedido. Hay un cierto arte en manipular la verdad a base de mentiras.
La gente es más prudente que el que escribe; por no sacar al sol las actuaciones dudosas del Dr. Cáceres prefirió insistir en la reestructuración total del comité y omitir el verdadero problema moral y ético del Sr. Cáceres.
Las escrituras santas dicen que nadie debe juzgar a nadie porque esa es una prerrogativa de Dios [Mateo 7:1-5], pero las mismas nos dicen, [Isaías 58:6]: “Romper las cadenas injustas, desatar las amarras del yugo, dejar libres a los oprimidos y romper toda clase de yugo”.
La realidad es que la mayoría de la población de Olanchito sabe quien es el Dr. Alejandro Cáceres, sólo él cree que la gente es taruga y que acepta lo que él hace como válido. Mostraré tres circunstancias que ponen en entredicho al Dr. Ramón Alejandro Cáceres, en sus acciones públicas y administrativas; juzquen los lectores:
¶ Hay una denuncia en la fiscalía por falsificación de tres firmas de sendos miembros de un patronato pro sala de maternidad de Coyoles Caserío para cobrar un cheque de 10.300,00 lempiras de la OMS; depositado en una cuenta de cheques personal del Dr. Alejandro Cáceres; tengo las fotocopias de las interioridades presentadas en la fiscalía;
¶ No ha respondido con claridad sobre el asunto de la nomemclatura en la que la municipalidad, bajo su responsabilidad, pagó festinadamente 90 mil de los 135 mil lempiras de un contrato en que el contratado –un perfecto desconocido para los Olanchitos– no hizo nada, solo cobrar 90 mil; tengo la copia del contrato entre el exalcalde Cáceres y el testaferro contratado;
¶ Irresponsabilidad en el manejo de un subsidio de 250.000 lempiras para iniciar el tendido eléctrico de las comunidades al oeste de San Gerónimo hasta San Lorenzo Arriba; tengo las fotocopias de las declaraciones del tesorero Miguel Figueroa y del propio Cáceres en nota escrita dirigida a los presidentes de patronatos del Valle Arriba; [La revista Aguán en la próxima edición incluye un artículo titulado El Subsidio Esfumado que detalla muchas cosas de interés sobre este asunto].
Si una persona, como el Dr. Ramón Alejandro Cáceres, señalada por sus actuaciones, las que acostumbra cubrir con cerros de papeles justificantes, quiere seguir abusando de la prudencia y comodidad de la mayoría de los hombres y mujeres; en realidad pura cobardía de la colectividad.
Entonces hay que oponerse cívicamente a las acciones de un sinvergüenza, denunciándolo ante la opinión pública para que ésta comprenda que hay que evitar que asalte la universidad regional de Olanchito y la convierta en un foco de corrupción y podredumbre.
Si Olanchito calla, acepta y permite al Dr. Ramón Alejandro Cáceres como futuro organizador, administrador y a saber que cosas más de la universidad, en contra de la amplia base de personas, profesionales y representantes de organizaciones de servicio y socioeconómicas electas en una asamblea pública, trasparente y democrática, entonces esta ciudad cívica tendrá lo que se merece en esto y muchas cosas más.
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